La catedral

*
En algún tiempo soñé con una casita cerca del río, con árboles alrededor y un porche en el que pasar las tardes de verano. A menudo me veía con un libro en las manos, sentada en una mecedora y con un té en la mesa de al lado. Con el tiempo el sueño se me olvidó por todos esos avatares que poco a poco van haciendo de la vida lo que tiene que ser y no lo que una se empeña que sea. Aún así, me negué a la renuncia absoluta y fui dando espacio a la posibilidad de que tal vez no sería así, tal y como yo la había soñado, pero encontraría esa pequeña catedral en la que asentar cada una de mis piedras, armar los pilares y empezar a esculpir las bóvedas de mi hogar. Construyendo los arcos entre lo que fui y lo que soy daría lugar a mi monumento personal y por fin, podría sacar mis ropas a secar para poder sentarme con los pies descalzos a contemplar el atardecer.
Han pasado muchas cosas desde que hace tres años abrí mi ventana al mundo. Fluí con los elementos mientras me derrumbé. Me senté en mis ruinas y las contemplé con el agradecimiento de haber aprendido de ellas. Y ahora, después de un tiempo, vuelvo a construir mi catedral tocando con mis manos el cielo mientras entierro mis pies en la tierra.
Aún no he dejado de creer, de sentir, de soñar.
Aún no he dejado de amar todo aquello que me ofrece la vida.
*
Nadie dijo que fuera fácil el desapego.
Nadie dijo que no iba a doler.
Aún así la fortaleza del corazón y la constancia de la voluntad
siguen caminando con el alma abierta.
*
El cuadro,
de Scott Priorr
Advertisement

Yo nunca tuve catedral, pero si construí en el universo de los sueños mi pequeño castillo.
Un castillo al que poder regresar después de cada batalla, de cada día, de cada esfuerzo por mantenerme vivo.
Aquel castillo un buen día se derrumbó y también me encontré descalzo sobre las ruinas de mi castillo y sobre las ruinas de lo que un día fui.
Sabia que debía volver a empezar. Sabia que la reconstrucción sería difícil.
Entonces decidí construir mi castillo en el aire.
No volveré a construir con nadie. El futuro y los apoyos son siempre demasiado inestables.
Construye Xiana, después siempre es mas fácil volver a renacer, aún con materiales de derribo.
Un abrazo.
eres valiente Xiana, y en tu valentía y tu reconstruirte hay algo magico… alla en el horizonte… creo que hay una catedral
xiana… el anterior comentario era mío… el que está pendiente de moderar… no me di cuenta y entré con la cuenta que acabo de abrir para la biblio del cole… estoy de un despiste!!!! me reitero en lo que te dije, en el horizonte debe haber una silueta que reconoces… es tu catedral, edificada con valentía, un abrazo
Empezar de nuevo es difícil, más cuando no sabes hacia donde te a de llevar el camino o ni tan siquiera si ese camino dejará de existir en algún momento, como en mi caso. Pero siempre que nos derrumbamos hay que levantarse y lamerse los rasguños como un perro seguir hacia adelante, dejando las ruinas atrás. Construir, renacer, reinventarse, volver a brillar con esa luz propia e inigualable que tenemos los seres humanos. ¡ vivir ! y nunca pase lo que pase dejar de soñar. Soñar nos hace libres y nos mantiene vivos.
Obligaronme para examen, que las catedrales nacen de la idea del hombre para mayor gloria del gran hacedor, seguros, los hombres de Dios machacaron espíritu y cuerpo, antaño, dando complacencia a terrenales intereses, con el horizonte del mandato divino. Ninguno pensó en el verdadero deseo del Nazareno.
Tu alma y cuerpo se dieron en sublime construcción, sin hipócrita reserva.
Me imprime mi terrenal condición la imposibilidad de la divina asistencia, mi mano de materia conocida, resulta pequeña, aun así, quedo prendado, al regazo de tu regalo vital en forma de signos que colorea la vidriera de cuantos gusten.
Con el valor del bobo henchido de fervor, te diría que escogieras el lugar cubriéndote del manto de la belleza, donde acudirán mesnadas de prometedores maestros de albañilería…
Lo cierto es que todo pende de un milagro y el milagro ha de desearse en manera lícita y acorde con el alma y con el cuerpo que sustentara la siguiente catedral.
Un beso my friend.
Nota (1): Cuadro: Fantástico lugar que me es de aire familiar.
Nota (2): Video: Recuerda que todo desértico paraje lo es, pero solo a ojos del avizor que así lo desee.
… no es fácil, duele, agota, desespera o quema, con el ardor extraño con el que decolora la lejia. Lo cierto es que también madura, (por eso son tan importantes los calcetines de lana de nuestras abuelas).
Fundamentalmente creo que lo importante es buscar la esencia de lo que siempre quisiste ser. Conservar aquello bueno que posees y salir a la búsqueda de lo que te falta. Pero esto debe ser nuestra manera de ir por la vida continuamente y no renunciar nunca a reinventarse, como hacen nuestras células en nuestro interior. Se me ocurre que somos células de un mundo superior y para que éste evolucione debemos nosotros también hacerlo.
Un fuerte abrazo.
Mientras uno pone piedras por un lado, por otro se van cayendo. Así es el paso del tiempo. La ventaja, que siempre la hay, es que la pared levantada sobre la caida es más sólida y está mejor hecha. Poco a poco, aunque haya piedras cayendo, el edificio va aumentando de tamaño. Hasta que uno ve el techado irse armando… poco a poco.